TRABAJO Y CALOR: COMBINACIÓN NEGATIVA


Con el calor del verano empieza una época en que las trabajadoras y trabajadores desempeñamos nuestras funciones en unas condiciones ambientales térmicas más agresivas.

En un entorno laboral con temperaturas elevadas, el calor excesivo  implica riesgos laborales que debemos conocer.

En estos meses de verano es frecuente que no se  pueda descansar bien durante los descansos diarios, siendo más difícil concentrarse en la conducción al ir o volver al trabajo, o al desplazarse durante la jornada, estando más expuestos a sufrir accidentes de tráfico. Llegar al trabajo con mayor cansancio por pocas horas de sueño y realizar tareas físicas como el manejo manual de cargas o la movilización de enfermos aumenta notablemente las probabilidades de sufrir daños por sobreesfuerzos o lesiones musculo-esqueléticas.

La fatiga es un indicador de alerta de la necesidad de extremar el control preventivo sobre las condiciones en que los trabajadores llevamos a cabo nuestras tareas laborales.

No obstante, los peligros por estrés térmico por calor también pueden incrementarse en verano en trabajos interiores con exposición a altas temperaturas, como los de la industria alimentaria, la química, la siderúrgica o los relacionados con la obtención de materiales mediante tratamientos térmicos.

Teniendo en cuenta la gravedad de los posibles daños asociados al calor en el trabajo, recomendamos una serie de medidas preventivas para combatirlo, entre las que se encuentran:

  • Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos, las medidas frente a los riesgos y las de primeros auxilios que hay que adoptar.
  • Limitar las tareas que impliquen un gasto energético elevado.
    • Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya actividades o emplazamientos con menor exposición que lo permitan.
    • Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo. Tener en cuenta que, para el desarrollo de actividades con calor extremo, es necesaria una aclimatación de la persona que lleva un periodo de entre unos 7 y 15 días.
    • Aumentar la frecuencia de las pausas en el trabajo.
    • Permitir, siempre que sea posible, que la persona adapte su propio ritmo de trabajo.
    • Evitar la realización de trabajos en solitario, organizando el trabajo en grupos para minimizar la fatiga en la población trabajadora.
    • Proporcionar ayudas mecánicas para el manejo de cargas.
    • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
    • Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso.
    • Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en los locales cerrados.
    • Usar preferiblemente ropa no ceñida al cuerpo, de tejido ligero y colores claros.
    • Proteger la cabeza de la exposición solar directa con gorra o sombrero.

    El calor extremo favorece la generación de daños para la salud, por lo que es fundamental extremar las precauciones, teniendo en cuenta los factores ambientales presentes en el entorno laboral, los factores relacionados con las tareas que se desarrollan y los propios factores individuales que inciden el nivel de riesgo existente.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.