Acoso sexual y acoso por razón de sexo: actuación de las administraciones públicas y de las empresas


La expresión “acoso sexual” designa hoy un aluvión de conceptos que lo único que tienen en común, además del nombre, es un cierto aire de familia . Este aluvión conceptual produce confusión pero, además, hace olvidar la utilización primigenia de la expresión y, sobre todo, la teorización que acompaña a la misma. Un olvido de este tipo, muy frecuente en la cultura jurídica española, justifica la procedencia en este trabajo de una primera parte dedicada a la génesis del uso de la expresión y a su conceptualización que,  Wittgenstein habla de “parecidos de familia” para referirse a los casos en los que el uso de una expresión no sigue una regla sino que con ella se designan “semejanzas, relaciones, y toda una serie de cosas parecidas” cuyo resultado constituye “una intrincada red de semejanzas que se superponen y se entrecruzan” (Philosophical Investigations [1953], 1988, I, pp. 66 y 67). Como se verá, es obra del feminismo estadounidense de finales de los años setenta. Sin esta página histórica cualquier información sobre lo que hoy en día se etiquete como acoso sexual resultará necesariamente parcial, por no decir tendenciosa. Del mismo modo, conocer ese origen resulta fundamental para comprender y valorar el tratamiento jurídico que en el marco de la Unión Europea se está haciendo de la figura del acoso y del acoso sexual, tanto por parte de las instituciones como de los agentes sociales.

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